
PISA 2025 La crisis global de los aprendizajes y la urgencia argentina
Por: Mariana Schenone
IDEA CENTRAL
PISA 2025 muestra un deterioro de más largo plazo, atravesado por desigualdad, debilitamiento del compromiso con el aprendizaje, cambios en los hábitos lectores, distracción digital, ausentismo y apoyos familiares y escolares insuficientes.
PARTE 1 PISA 2025 (síntesis)
Alcance, fuente y criterios de lectura
La Parte I ofrece una traducción sintética al español del resumen ejecutivo y de los principales mensajes del informe PISA 2025.
La Parte II desarrolla un informe ejecutivo con foco mundial y argentino, organizado por las dimensiones que atraviesan el sistema educativo y condicionan los aprendizajes.
Qué saben y pueden hacer los estudiantes
PISA 2025 registró el promedio más bajo observado hasta ahora en la OCDE en ciencias, lectura y matemática. La lectura desciende desde su máximo cercano a 2012; ciencias presenta una reducción más gradual durante la última década; y matemática cae con especial intensidad desde 2018. Las jurisdicciones chinas B-S-J-Z y Singapur encabezaron el desempeño en las tres áreas. Estonia, Japón, Corea, Macao (China), Taipéi Chino y el Reino Unido también se ubicaron entre los diez sistemas con mejores resultados en los tres dominios.
Alrededor de tres cuartas partes de los estudiantes de la OCDE alcanzaron al menos el Nivel 2 en ciencias, umbral que permite utilizar conocimientos y evidencias para explicar fenómenos familiares e interpretar datos sencillos.
La lectura mostró un deterioro en capacidades decisivas en la era de la inteligencia artificial: evaluar información, conectar fuentes y pensar críticamente.
La proporción de “lectores apresurados” -respuestas rápidas e incorrectas- casi se duplicó entre 2018 y 2025.
2. Cómo se aproximan los estudiantes al aprendizaje
El informe también analiza motivación, perseverancia, curiosidad, capacidad de fijar metas, búsqueda de ayuda, mentalidad de crecimiento y adaptabilidad cognitiva. Estas dimensiones se relacionan positivamente entre sí y con el desempeño en ciencias.
· El 57% declara que aprender cosas nuevas no le resulta aburrido, pero este porcentaje disminuyó desde 2022 en 60 sistemas; ninguno mostró el movimiento contrario.
· El 60% afirma realizar un esfuerzo adicional cuando una tarea se vuelve difícil; el indicador cayó en 32 sistemas y aumentó en 17.
· Los estudiantes socioeconómicamente aventajados muestran mayor compromiso en todas las dimensiones estudiadas.
· Los sistemas con mayores caídas en lectura tienden también a registrar mayores retrocesos en el compromiso con el aprendizaje.
3. Entornos seguros y equitativos
El sentido de pertenencia mejoró desde 2022 en numerosos sistemas, pero el bullying continúa asociado con menor rendimiento y menor pertenencia
El ciberacoso es menos frecuente -alrededor del 3%-, aunque se vincula con las brechas de desempeño más amplias.
El ausentismo y las llegadas tarde aumentaron levemente respecto de 2018.
El nivel socioeconómico explica, en promedio, el 12% de la variación del desempeño en ciencias dentro de los países.
La reducción reciente de las brechas socioeconómicas se debe, en gran medida, a la caída de los estudiantes aventajados y no a una mejora de los más desfavorecidos.
4. Digitalización e inteligencia artificial
El vínculo entre tecnología y aprendizaje depende del propósito, la intensidad y las condiciones de uso. El empleo limitado o moderado de dispositivos para aprender suele asociarse con mejores resultados; el uso recreativo dentro de la escuela se relaciona con desempeños sustancialmente menores.
El 28% informa que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales en la mayoría o en todas las clases de ciencias.
Las escuelas con políticas claras sobre teléfonos celulares -prohibiciones o pautas definidas- presentan menos distracción.
La relación entre uso de IA y desempeño es compleja: para tareas escolares específicas, quienes no la utilizan suelen superar a quienes sí lo hacen; en usos generales, los usuarios semanales y los no usuarios obtienen resultados similares.
La alfabetización en IA puede mejorar el aprovechamiento, pero sus oportunidades se concentran más en estudiantes aventajados, con riesgo de ampliar una nueva brecha.
5. Familias y escuelas que sostienen
En la mitad de los sistemas aumentó el apoyo docente percibido en ciencias respecto de 2015, y este apoyo mantiene una asociación positiva con el desempeño y las actitudes hacia el aprendizaje.
El apoyo familiar disminuyó respecto de 2022 en casi todos los países, especialmente entre varones y estudiantes desfavorecidos.
La ayuda para estudiar, incluida la tutoría entre pares, se asocia con mayor desempeño en ciencias.
Los directivos informan cierta mejora en la escasez de docentes y en la relación estudiantes/docente frente a 2022, aunque persisten más dificultades que en 2018.
Aumentan las preocupaciones por carencias materiales y falta de preparación para el aprendizaje digital.
6. Compromiso con los desafíos ambientales
El 74% alcanza al menos el Nivel 2 en ciencias ambientales.
Los estudiantes de mayor desempeño muestran más conciencia ambiental, agencia personal y confianza en la eficacia colectiva.
El 62% expresa interés en contribuir a la protección ambiental mediante su futuro laboral; el interés es mayor entre mujeres, estudiantes aventajados y quienes presentan mejores resultados.
PARTE II. Informe ejecutivo
DIAGNÓSTICO
PISA 2025 muestra en la evidencia un agotamiento en las respuestas organizativas que no logran asegurar aprendizajes fundamentales en un entorno social, cultural y tecnológico profundamente transformado.
La crisis es a escala mundial: el desempeño medio de 2025 es el más bajo de la serie en las tres áreas. Sin embargo, no es homogénea ni inevitable. Algunos sistemas mejoraron y otros combinan alto rendimiento con mayor equidad. El dato central no es que todos estén cayendo por igual, sino que existen decisiones institucionales y políticas capaces de modificar las trayectorias.
Argentina: la advertencia es más severa, la tendencia descendente se le suma un nivel de desempeño muy por debajo del promedio OCDE, particularmente en matemática. Casi la mitad de los estudiantes argentinos presenta bajo desempeño simultáneo en tres áreas evaluadas.

Figura 1. Puntajes medios PISA 2025. Fuente: OECD (2026), tabla I.1, pp. 28-29.

Desempeño y tendencia: una crisis acumulativa
Entre 2022 y 2025, Argentina cayó 13 puntos en ciencias, 12 en lectura y 11 en matemática. En la tendencia decenal estimada por PISA, entre 2015 y 2025 perdió 15, 17 y 17 puntos, respectivamente. La evaluación de la OCDE también retrocedió en la década 7 puntos en ciencias, 27 en lectura y 24 en matemática.

Figura 2. Cambios de corto y largo plazo. La tendencia decenal es una estimación media basada en ciclos comparables. Fuente: OECD (2026), tablas I.1 e I.2.9, pp. 28-29 y 101.
El HALLAZGO
El deterioro ya era visible antes de 2020 y remite a problemas persistentes en la capacidad de los sistemas para sostener lectura profunda, atención, continuidad pedagógica y acumulación de saberes.
2. Alfabetización múltiple: lectura, matemática, ciencias y mundo digital
La lectura es la infraestructura cognitiva del currículum. Su retroceso compromete la comprensión de consignas, la resolución de problemas, la interpretación de evidencia y el aprendizaje autónomo. En la era de la IA, evaluar fuentes, establecer conexiones y sostener una lectura reflexiva adquiere todavía más importancia.
El retraso en matemáticas en nuestro país es el más amplio respecto de PISA 96 puntos. Esto afecta no solo el dominio escolar de contenidos, sino también capacidades necesarias para decisiones cotidianas, formación técnica, productividad y ciudadanía informada.
En ciencias agrega la exigencia de razonar con evidencia y comprender fenómenos contemporáneos.
3. Equidad: brechas que no se cierran mejorando
En cuanto al nivel socioeconómico se explica el 11,8% de la variación en ciencias. La distancia entre el cuarto más aventajado y el más desfavorecido es de 82 puntos, cercana al promedio OCDE de 85. Solo el 14,2% de los estudiantes desfavorecidos es “resiliente” en ciencias, es decir, logra ubicarse en el cuarto superior del desempeño de su propio país.
Entre 2022 y 2025, los estudiantes argentinos desfavorecidos descendieron 7 puntos en ciencias y los aventajados 1 punto, por lo que la brecha aumentó 6 puntos. La comparación mundial obliga a una cautela conceptual: una brecha menor puede reflejar una mejora de los más rezagados, pero también un descenso mayor de quienes estaban mejor. La equidad relevante es la que eleva el piso sin reducir el techo.
4. Género: patrones distintos según el dominio
En ciencias, las mujeres argentinas obtienen 390 puntos y los varones 397: una diferencia de 7 puntos.
En lectura, las mujeres alcanzan 394 y los varones 385, con 9 puntos a favor de ellas.
En matemática, las mujeres registran 358 y los varones 376, una brecha de 18 puntos a favor de los varones.
Estas diferencias reclaman intervenciones específicas: fortalecer la confianza y participación de las estudiantes en matemática y ciencias, y atender las dificultades lectoras y de compromiso escolar de los varones, sin convertir promedios grupales en etiquetas individuales.
5. Compromiso, agencia y hábitos de aprendizaje
Argentina se ubica levemente por debajo del promedio OCDE en perseverancia (-0,03) y curiosidad (-0,13), pero por encima en fijación de metas (0,14) y búsqueda de ayuda (0,13). El 58,7% manifiesta mentalidad de crecimiento, frente al 69,3% OCDE, y el 13% de las respuestas de lectura son rápidas e incorrectas, frente al 8,9% OCDE.
El problema no es solo cuánto sabe el estudiante, sino cómo se vincula con la tarea: si persiste, busca ayuda, regula su esfuerzo y revisa una respuesta. La expansión de respuestas apresuradas es consistente con un entorno de lectura más fragmentada, aunque PISA no permite atribuirle por sí sola una causa única.
6. Clima escolar, pertenencia, convivencia y asistencia
Presenta un índice de clima disciplinario de -0,43, muy por debajo del promedio OCDE de 0,14. El 45,1% informa ausencia de bullying, frente al 52,5% OCDE. El sentido de pertenencia (-0,04) también se ubica por debajo del promedio (0,09).
En cambio, el 71,8% reporta ausencia de ausentismo reciente, por encima del 66,1% OCDE; esto implica, de todos modos, que más de una cuarta parte sí informa alguna inasistencia en el período considerado. La asistencia es una condición necesaria, pero no suficiente: importa la presencia regular, el tiempo efectivo de enseñanza y la calidad de la experiencia escolar. Clima, convivencia y pertenencia inciden en la disponibilidad para aprender y en la continuidad de las trayectorias.

Figura 3. Indicadores seleccionados. “Sin ausentismo reciente” y las demás categorías conservan la definición operativa de las tablas PISA. Fuente: OECD (2026), tablas I.1, I.5, I.6 e I.7, pp. 28-41.
Clima escolar y bienestar: Argentina en perspectiva internacional
La comparación entre PISA 2012 y PISA 2025 muestra una tensión persistente: los estudiantes argentinos valoran el acompañamiento de sus docentes, pero aprenden en contextos atravesados por un clima disciplinario débil, menor apoyo familiar, exposición al acoso y un sentido de pertenencia inferior al promedio internacional.
Apoyo docente: una fortaleza
En PISA 2012, aproximadamente cuatro de cada cinco estudiantes argentinos valoraban positivamente su relación con los profesores; el 84% consideraba que recibía un trato justo. Sin embargo, Argentina se encontraba por debajo de varios países latinoamericanos y mostraba grandes diferencias entre escuelas.
En 2025, el apoyo docente percibido alcanza un índice de 0,30, superior al promedio de la OCDE de 0,03. Esto constituye un activo institucional, porque la disponibilidad, la explicación y la retroalimentación docente se asocian positivamente con el compromiso y los aprendizajes. No obstante, el buen vínculo individual no logra compensar por sí solo las dificultades colectivas de organización del aula.
Apoyo familiar: debilitado
Argentina registra en 2025 un índice de apoyo familiar de –0,34, inferior al promedio de la OCDE de –0,19. Aunque el indicador mejoró respecto de 2022, su nivel continúa siendo bajo. La OCDE advierte, además, una disminución internacional del apoyo familiar, especialmente entre los estudiantes desfavorecidos y los varones.
Este debilitamiento puede afectar la continuidad del estudio, la motivación y la capacidad de afrontar dificultades. No implica responsabilizar a las familias: debe interpretarse en el marco de condiciones laborales, sociales y económicas que restringen sus posibilidades de acompañamiento.
Bullying y seguridad escolar
Solo el 45,1% de los estudiantes argentinos informa ausencia de bullying, frente al 52,5% de la OCDE. Por lo tanto, la exposición al acoso resulta comparativamente mayor. PISA 2025 encuentra que el bullying se asocia con menor rendimiento, menor pertenencia y mayor malestar.
El problema no puede reducirse a conductas individuales. Requiere analizar las normas institucionales, la capacidad de intervención de los adultos, la convivencia entre pares y los mecanismos de prevención y reparación.
Salud mental y pertenencia
PISA no evalúa la salud mental. Sin embargo, asocia dimensiones vinculadas con el bienestar: pertenencia, soledad, satisfacción escolar, apoyo docente y familiar, exposición al acoso y autoconcepto académico.
Ya en 2012, el 23% de los estudiantes argentinos no se sentía feliz en la escuela y el país presentaba uno de los niveles más bajos de confianza en las propias capacidades matemáticas. En 2025, el sentido de pertenencia argentino se ubica en –0,04, por debajo del promedio de la OCDE de 0,09. La persistencia de estos indicadores sugiere dificultades para construir una experiencia escolar segura, significativa y emocionalmente sostenible.
Hallazgo central
Argentina presenta una combinación paradójica: un apoyo docente comparativamente favorable convive con menor apoyo familiar, mayor exposición al bullying, baja pertenencia y un clima disciplinario deteriorado. La principal urgencia no es solamente mejorar los vínculos interpersonales, sino transformar las condiciones institucionales en las que esos vínculos se desarrollan.
Fuentes: Informe de Argentina en las pruebas PISA 2012; OECD, PISA 2025 Results, Volume I (2026).
Conclusión
PISA 2025 nos deja una advertencia a nivel mundial: los sistemas educativos, tal como están organizados, encuentran crecientes dificultades para responder a los desafíos actuales. La caída en lectura y matemática exige revisar qué enseñamos, cómo enseñamos y para qué educamos en el siglo XXI. Pero la evidencia también muestra que el deterioro no es inevitable: algunos sistemas mejoran y otros combinan calidad con equidad.
Para Argentina, el desafío parece más complejo, implica reconstruir las condiciones que hacen posible aprender: continuidad, atención, enseñanza rigurosa, buenos vínculos, apoyo docente y familiar, recursos adecuados, uso inteligente de la tecnología y capacidad estatal de implementación.
Agenda de acción: siete urgencias
1. Recuperar aprendizajes fundamentales con foco en lectura, matemática y ciencias.
2. Aumentar la equidad elevando el piso sin disminuir las oportunidades de alto desempeño.
3. Reconstruir el compromiso con el aprendizaje, la perseverancia y la lectura profunda.
4. Proteger la asistencia, la convivencia, la pertenencia y el tiempo efectivo de enseñanza.
5. Gobernar dispositivos e inteligencia artificial con criterios pedagógicos, éticos y evaluables.
6. Fortalecer docentes, tutorías, familias, liderazgo escolar y recursos según necesidad.
7. Alinear currículo, enseñanza, evaluación y financiamiento mediante una gobernanza orientada a la implementación.