¿Qué enseño y que evalúo en estos tiempos? (2da parte)

Título

¿Qué enseño y que evalúo en estos tiempos? (2da parte)

Descripción

Artículo

Autor

Cristina A. Beurnel

Editor

Mariana Schenone

Fecha

Julio 2020

Idioma

Español
¿Qué enseño y que evalúo en estos tiempos? (2da parte)

Lic. Cristina A. Beurnel


La enseñanza virtual que obligadamente vino a instalarse en estos tiempos de virtualidad  escolar nos lleva a replantearnos cuestiones que hoy más que nunca son vitales para el seguimiento de los alumnos.

¿Qué aprendimos en estos tiempos?
Tal como expresé  en anterior artículo  Diseños curriculares y enfoques para nuevos decenios)
“Los aprendizajes -entendiendo por aprendizajes transformaciones permanentes para resolver problemas- necesitan de enseñanzas que se aborden de un modo integral en lo disciplinar pero a la vez manteniendo las notas  propias de sus campos específicos. Es  prioridad esencial en estas nuevas décadas consolidar y dar sustentabilidad a esta mirada. Para ello se necesita  de abordajes didácticos que contemplen dicha integralidad a través de proyectos conjuntos entre las disciplinas
Esta integralidad como así también  la especificidad disciplinar no tiene que convertirse en aspectos contrapuestos y excluyentes. Desde la evaluación podemos desafiarnos a que cuando se retome la escolarización del modo presencial nos enfoquemos a tomar nuevas decisiones que den un giro conceptual al tradicional modo de abordar la evaluación.
Partiendo de algunos testimonios es posible reflexionar y tomar decisión sobre qué evaluaremos durante este año que transita desde lo virtual y con posibilidades a recuperar la presencia en las escuelas.
Durante estos meses que transitamos con educación por distintas plataformas y aplicaciones en soportes nos encontramos con algunos testimonios que dan cuenta de:

  • “Mi hijo va a tercer grado de una escuela de gestión privada de CABA, la suma de tareas enviadas es extensa, se presentan contenidos nuevos que no están entendidos por mi hijo. Si bien hay contacto con la maestra vía teléfono, whatsapp, el nivel de tensión que manifiesta es muy preocupante. Se tensa, no duerme bien, se auto agrede y lesiona por no poder cumplir totalmente con la tarea. Si bien la maestra sabe de esta situación no hace empatía y sigue con su planificación” 
  • “Mi hijo está en sexto grado de una  escuela de gestión privada de CABA, tiene seis maestras entre áreas curriculares y especiales. Trabajan a partir de encuentros por plataforma educativa – ZOOM- donde a principio de semana le entregan todas las actividades que harán en los cinco días. Desde el comienzo fue así y se avanzó sin contar con que el alumno no tenía experiencia en esa modalidad – descargar el material, distribuirlo por día, remitir trabajos. Todos los días tiene un encuentro con cada docente por videoconferencia durante 45 minutos. Tengo que hacer el seguimiento de cada actividad, resolver en la medida que puedo las dudas y por sobre todo sostener el ánimo de trabajo para no caer en el uso desmedido de juegos por playstation. Los docentes plantean trabajos aislados entre sí que en muchos casos se repiten  
  • Mi hija está en primer grado de una escuela de gestión de CABA. Mantenemos encuentros virtuales con la maestra a quien apenas empezamos a conocer en marzo. Ella nos envió por whatsapp una serie de poesías y fotocopias de tareas para hacer durante casi el primer mes. Luego armó videoconferencias pero me resultó muy difíciles de acceder ya sea por horarios de mi trabajo – soy personal de trabajo esencial-

El contacto de mi nena con la maestra es poco frecuente, más es con los padres. Mi hija se aburre mucho.

Casos provenientes de educación de gestión pública y privada de nivel primario

Estos  testimonios nos dejan enseñanza y aquí puedo retomar lo dicho  en el artículo citado mas arriba, “lo complejo está presente en qué enseño, cómo lo enseño y bajo qué circunstancias históricas lo hago”.
Las familias  de estos niños de escuela primaria nos demuestran que el núcleo estuvo más presente que nunca y comprometido en los saberes de sus hijos. De igual modo la resolución de algunos de ellos para transitar en soledad el espacio vacío que se generaba frente a la pantalla del dispositivo tecnológico, hace pensar en la figura del docente como protagonista invalorable de todo proceso de enseñanza por encima de la tecnología.
Bajo todas las vicisitudes que transita el alumno con su familia, el entorno de organización y las dificultades tanto de la conectividad, a veces no eficaz,  como los ordenadores  que tiene que compartir  en su hogar, nos cabe como docentes diseñar instrumentos fiables y seguros para evaluar procesos de aprendizaje. Es imperativo que  todos los alumnos tengan acceso a conexiones y herramientas digitales en razón de que la enseñanza a distancia virtual se convertirá en el otro componente de la educación presencial.

Haciendo foco en las evaluaciones:

Las evaluaciones tenemos que diferenciarlas de las calificaciones. Las evaluaciones se relacionan con la formación en un tiempo que media,  mientras que la calificación es “una foto en el aquí y el ahora” que no siempre nos muestra el proceso.
Evaluar tiene alta significancia en tanto y cuanto implica procesos de avance del alumno donde lo procesual tiene relevancia. Aquí es donde el proceso que hace cada alumno con sus avances y retrocesos serán los  ejes que darán valor a la evaluación.
Preguntas en torno a las dificultades para buscar información, condensarla, rescatar lo esencial de lo accesorio, discernir lo falaz de lo verdadero para incorporar un concepto, comparar informaciones, organizar un trabajo en grupo a través de una plataforma, son los aspectos observables en cualquier trabajo que tiene que presentar un alumno.
En ese sentido hay que contemplar especialmente en este tiempo la relevancia que adquieren  los aspectos emocionales, vinculares y psíquicos que gravitaron en este confinamiento y que tienen que ser agregados a los fines de organizar una matriz de seguimiento del alumno para poder ser evaluado.
Desde los órganos ministeriales y a partir de decisiones consensuadas,  se fijó que en este primer tramo de enseñanza en pandemia no habrá calificaciones. Sin embargo en este momento de la educación tenemos que volver la mirada hacia atrás. Hay que resituar la situación histórica sanitaria que vivimos  para posicionarnos y posicionar a nuestros alumnos como ejes de un momento de la humanidad que será un punto de inflexión. Sólo desde este lugar es posible evaluar pero no calificar.
En este sentido de momento histórico es que tenemos que recuperar los recorridos de los alumnos durante estos tiempos de enseñanza virtual, con sus posibilidades y sus dificultades.
Es positivo y necesario comunicar a cada alumno y familia las decisiones que adoptamos acerca de cómo evaluamos en este tiempo y porqué lo hacemos de este modo.
Qué es lo que se evaluará de este recorrido de varios meses. Descartamos que calificación no habrá, los instrumentos mediados por la virtualidad no confieren en este momento el grado de fiabilidad imprescindible para otorgar una graduación numérica. Basta sólo con preguntarnos a quién califico, a la familia, al escolar, a la accesibilidad al dispositivo tecnológico, a la posibilidad o no de tener su propio dispositivo con conectividad medianamente óptima. Seguramente que los docentes han pensado en estas cuestiones y un mar de dudas invade cuando hay que calificar.
En el aquí y el ahora de esta pandemia la evaluación llega a cada casa preguntando a todos, tanto al alumno como a la familia. Por eso es imprescindible establecer criterios claros para obtener una mirada panóptica de cada aula en la que no sólo estuvieron los alumnos sino la familia y las circunstancias que atravesaron en este tiempo.

¿Cómo hacerlo?

Evaluar es un proceso continuo que sistematiza datos no sólo a través de logros sino a partir de dificultades o errores por los que pasó el alumno. Para ello tenemos que definir con claridad qué evaluamos a partir de lo que enseñamos.
Trataremos de presentar la incidencia de  variables que actúan  ante la tarea de enseñanza y la asimilación en el aprendizaje escolar:

  • Presentación de contenidos desarrollados a distancia por cada docente de la disciplina  “Los docentes plantean trabajos aislados entre sí que en muchos casos se repiten”
  • Escaso feedback docente-alumno frente a la tarea poco explícita Trabajan a partir de encuentros por plataforma educativa – ZOOM- donde a principio de semana le entregan todas las actividades que harán en los cinco días. Desde el comienzo fue así y se avanzó sin contar con que el alumno no tenía experiencia en esa modalidad – descargar el material, distribuirlo por día, remitir trabajos. Todos los días tiene un encuentro con cada docente por videoconferencia durante 45 minutos. Tengo que hacer el seguimiento de cada actividad” 
  • Distanciamiento entre las actividades cognitivas y la afectividad “Mantenemos encuentros virtuales con la maestra a quien apenas empezamos a conocer en marzo. Ella nos envió por whatsapp una serie de poesías y fotocopias de tareas para hacer durante casi el primer mes. Luego armó videoconferencias pero me resultó muy difíciles de acceder ya sea por horarios de mi trabajo – soy personal de trabajo esencial-  El contacto de mi nena con la maestra es poco frecuente, más es con los padres….. nivel de tensión que manifiesta es muy preocupante. Se tensa, no duerme bien, se auto agrede y lesiona por no poder cumplir totalmente con la tarea” 
  • Entrega de tareas como expresión de activismo didáctico “ la suma de tareas enviadas es extensa, se presentan contenidos nuevos que no están entendidos por mi hijo”

Evaluar en estos casos no debe asustarnos. Es posible hacer un giro y transformar estos actos didácticos en fuentes de información a través de los recorridos que hicieron los alumnos.
Es importante para el docente, el alumno y la familia que transita esta nueva situación de aprendizaje evaluar el proceso. Proceso que tiene que superar el modelo tradicional para evidenciar aquello que se recorrió en un camino nuevo para el docente y más significativamente para el alumno.
Antes de volver a las escuelas es recomendable instalar prácticas que nos den información en torno a:

Estrategias metacognitivas. Hacer partícipes activos a los alumnos de la evaluación de sus propios trabajos, iniciándolos en prácticas metacognitivas. Es la oportunidad para instalar la disrupción en la hegemónica perspectiva de la evaluación donde siempre es el docente quien  señala los logros o las dificultades. Preguntas tales como ¿qué aprendí en este tiempo?, ¿en qué tengo dudas o confusión al momento? ¿en qué necesito ayuda? Son disparadores para pensar sobre cómo aprendo
  • Andamiaje en la enseñanza. Andamiar al alumno en una perspectiva a largo alcance haciendo  foco en alguna sugerencia que acompañe la mejora del próximo trabajo.
  • Selección de contenidos nodales para que se incorporen como saberes que le permitan al alumno desarrollar competencias nuevas. En tal sentido es beneficioso que el alumno encuentre el sentido a los contenidos que se presentaron al momento, sentido que no sólo debe reflejar los logros alcanzados sino las dificultades por las que atravesaron – dificultades en la conectividad, en la organización de los tiempos, en el uso óptimo de las herramientas tecnológicas
  • Aspectos emocionales que ubicaron tanto a la familia, a los alumnos y a los mismos docentes en una situación nueva que los resituó desde lo inesperado.
  • Establecer criterios de calidad en el aprendizaje pero atendiendo también a la flexibilidad, fundamentalmente por lo señalado en el aspecto anterior.
  • Proponer como instrumento para evaluar el portfolio carpeta de aprendizaje, tomando en cuenta las estrategias metacognitivas.

Se volverá a la escuela en forma presencial cuando las circunstancias sanitarias así lo permitan. No habrá sido un tiempo perdido pues tanto los docentes como los alumnos y sus familias estuvieron virtualmente presentes en  la vida escolar. La escuela volverá a abrir sus puertas y habrá adquirido un nuevo  sentido siendo su finalidad la “provocar aprendizajes”.

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